"El Amor tampoco es suficiente para aguantar los reclamos, la falta de fe o incluso, de estilo"
El problema de la maja desnuda es la actitud de posar. De sentirse deseada y admirada. El retrato perfecto y perdurable en el tiempo. Desnuda, pese a todo. O por encima de todo. Porque la maja vestida es un éxito por ser el otro lado del espejo. El acto de posar exige cierto sacrificio no exento de agotamiento. La maja viene del pasado para recordarnos la importancia de la cintura. El orgullo del rostro juvenil y delicado. Las horas que exige el peinado que ahora se denomina retro. Intocable y persistente como un copete. Y la ausencia de alimento, probablemente, la primera anoréxica retratada.
La maja era flaca como la mayoría de gitanas jóvenes. Pero la mirada hoy en día se ha reducido varios centímetros. La mujer debe reflejarse delgada frente al ojo masculino o femenino. Las majas cotidianas no van a posar recién levantadas. Existe una antesala para que la mujer éste hermosa. Un viacrucis de identidad. El reflejo de perfección. El culto a los huesos que se pronuncian. La languidez. La ausencia. La inapetencia.
Karim Quiroga
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