Después de todo, la vida sigue siendo un baile de máscaras
Se cierra el telón y llega la hora de quitarse los zapatos.
Las pantimedias
Desleídas. Inservibles desde la última escena.
Lo más harto de eliminar son los rastros de maquillaje
El antifaz deja una sombra.
Un registro de la puesta en escena.
Las luces y las sombras
El peor momento es enfrentarse al espejo
Que ofrece el rostro real
Suavizado a punta de vaselina.
Es medianoche.
A tiempo para la otra función.
Un antiguo amante agazapado entre el público.
Sentado en el palco de honor.
No veo la hora de terminar este diálogo íntimo
Para encontrarme con él.
Tras bastidores.
Sin reflejos. Ni aplausos ni música de fondo.
Solo los pasos acelerados de los asistentes
Que emergen del teatro, hacia la calle.
Libres, al fin.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

"Libres, al fin"... o más bien, cambiando de obra para interpretar otro papel. ¿Y si resultara una paradoja "cortaziana" y la mascarada es la vida real y el "paso de libertad" es la interpretación?
ResponderSuprimirAh ! ...el camino hacia la libertad... liberarse del verbo del otro ya es un paso...hacia la calle...lo importante es darse cuenta antes de que no sea calle sin salida...
ResponderSuprimirLa calle, es un primer paso hacia la libertad...mientras no sea una calle sin salida...
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