miércoles 4 de noviembre de 2009

París

La sensación es intensa
Abrumadora.
Voy en busca de la luz
Y la alcanzo en instantes
Precisos
Cortos.
Su esencia es la piel
El olor
La necesidad
Busco un espacio
Para quererlo
Pero no pisa la trampa
No muerde el anzuelo
No come de mi mano
Ven le digo en susurros
Y nunca me escucha.
Ven,
Le digo otra vez.
Y ya se ha ido.

La sensación es la inconformidad
El aislamiento
La plenitud.

Todo por decir
Y por tocar
El pan en la puerta
Del microondas.

La sensación es la ebriedad
El lento, perverso juego
Del amor
Cobarde.
La palabra a punto de decir
Que se suicida
O se ahoga lentamente
En una copa.

No leemos las líneas de la mano
Entre gitanos.
Pero insisto en aguardar
Que me descifre.

La sensación es el tren que acaba de pasar
La apuesta perdida
El sueño imposible.
Los ojos cerrados.
El amor que se evapora
O se disuelve
Polvo de oro
Mezclado con alka seltzer.

La sensación
Es el lazo que me ata
A mi muñeca fresita
Y a Víctor
A su pasado.
Sigue dejando pegada a la puerta
La llave de su casa
Yo voy a dejar de hacer preguntas
Que no tienen respuesta.

Voy a dejar
Que París siga siendo tu única
Maldita fiesta.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

martes 27 de octubre de 2009

La ciudad es mujer

La ciudad se abre
Se extiende
Cede. Lentamente
Ocho días de seducción
Y escasos avances.
Ocho días en busca
De una confidencia
Una afirmación

La ciudad se niega
Rotundamente
A entregarse en un dia
Ofrece algunas señales
Del abismo
De lo que hay para ofrecer
Algo más que una noche de tapas
O un bombón.
Algo más que una tarde de churros
Y chocolate.
Pasajes de color vino tinto.
Y el amor tatuado en la epidermis
Yo voy en busca del olor a sal
Del torrente
Del mar que se extiende.

Adónde me llevan tus ojos
Una vez más
El amor puede ser la nicotina de tus besos
El vecindario de mis dientes.
Tengo para ofrecer
Algo más que mi cuerpo.
Poesía.

***

La ciudad se llama Alicante
Se precisa tiempo
Y energía.
Nada de mapas. Recorrer sus laberintos
Sin guía turístico.
Sin hora de llegada
O de salida
Sin número de autobús
O nombre de calle.
Perderse
Encontrar su centro.
O su horizonte.
Nada más.
***
La ciudad es mujer
De trato fácil
Pero lento el acceso.
Entrar, ingresar.
Ahora mismo
El retrato de mis pensamientos
Mi profundo deseo
De entregarme
En los próximos días
Un caldo que lleva años de cocción
Y una sangría con excesiva
Canela molida.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

lunes 19 de octubre de 2009

Alicante

El inicio de un sueño ofrece paisajes inverosímiles
y levemente afrutados.
Las sensaciones marcan el camino
y van en aumento.
Yo intento detener
el lapso de tiempo
entre una imagen y otra
mañana quiero acordarme
del color de una ventana
o de unos ojos.
Pero el recorrido
aumenta la presión
y me desvela.
No hay tiempo
para perderme en el camino
o en la estación.
Voy al ritmo de los otros
rápido, implacable.
Voraz.
Adónde se dirigen
tan rápidamente,
dan ganas de un café
de una bebida caliente.
Dan ganas de detenerse.
Contemplar.
Esperar.
Algo asombroso puede ocurrir
al caer la tarde.
El ocaso.
La noche.
Necesito perderme entre las calles
entre la gente
necesito salir de mi misma
no saber quién soy
de dónde vengo
podría llamarme Paloma
o Sofía.
Indocumentada.
Visa a punto de expirar.
Tarjeta de crédito vencida.
Algo a punto de ocurrir
y no alcanzo a descifrarlo
el amor es tenue. Pasajero.
Irreal.
Una voz. O un susurro.
Un roce que acaba de pasar
la piel se me eriza.
El brillo son mis ojos
frente a la vitrina
de la heladería
el paraíso posible.
La verdad revelada.
El cielo es ese lugar
de trufas de chocolate
y olor a pan.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

domingo 4 de octubre de 2009

Irina Palm

A esta hora duermes, amor
O te desvelas.
Ha cambiado mi forma de amar
Se ha calmado mi torrente
Sin sangre en la comisura de mis labios
-Fresca o en coágulos.

Sin rastro de arena o de tierra
En mis uñas
No me arrastro hacia ti
No me asfixio
No busco infructuosamente
Una llamada
O el tono de una voz
No me indigesto.
No perecen mis pies en el fuego
No me astillo
No camino en la punta de los pies.

Mi amor es una especie de fortaleza
De fortín.

De la época salvaje me quedaron
Cicatrices
Y arañazos.

De ti, conservo la angustia.
Una jauría que controlo
Comiendo galletas
O bebiendo té.

Por tu amor aguardo
Recostada en la cama
Viendo tele
Con la luz apagada
Escuchando el murmullo del viento
Y de la gente que atraviesa
El frente de mi casa.

Por tu amor aguardo
Sin llamar a la Policía
O a la estación de Bomberos.

Por tu amor
Me quedo dormida
Y da lo mismo
Si me levanto
Y todavía no estás.

No debo atravesar tu amor
ni morir en el intento.

Aquí no hay llanto ni martirio
Ni necesidad
O quebranto.
No espero que canceles mis cuentas
Ni que salves mi vida
No espero que me recojas
Ni me preguntes.

Tan solo. De vez en cuando
Unas palabras de viento y de sol
Pasaste raspando
La prueba de admisión
Y tienes matricula condicional

Pero eres alumno aventajado.
Y superaste a mi exnovio
En el examen oral.

*

Tu amor vale la eternidad de este minuto
El salto al precipicio
Uno, dos y tres.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

viernes 25 de septiembre de 2009

Ratatouille

Si voy contigo
Es para que me digas
Que vas a quererme.
Es para que te atrevas a no pensar
A no creer.
En nada. Ni en ti mismo.
Si voy contigo
Con sandalias o descalza
Vestido largo
O desnuda.

Si voy. Por entero.
Por tres días
Debes saber que soy delicada
Que no digo todo lo que se.
Que guardo silencio
O me desbordo.

Si voy. Si llegamos
A encontrarnos
Pese a nosotros mismos

Al silencio
O al olvido.
Si voy
Es probable una razón
Para regresar
En enero o abril.

Si voy
Debe cobijarnos la noche
Y las estrellas.
Debo levantarme
Ebria de ti
Para tomar una ducha.

Si voy
Me harás el amor hasta que te grite
No más, déjame quieta
Necesito reponerme
Un minuto.



Si voy
Sexo puro y mordaz
Inevitablemente
Pero también ternura
Y silencios
Y besitos cortitos
Livianos
Con sabor a mojito.

Si voy
Debes inventar
Cien maneras
Para quererme
Anótalas o grábalas
Me sirve
La memoria de tu piel
Y de tus manos.

Si voy
Guarda bajo llave
Rastros, fotografías
De mujeres que no conozco
Ni me importan
No habrá tiempo
Para conversaciones
Inútiles
Sobre por qué razón abandonaste
O te dejaron.


Si voy

Que haga sol
Y que no llueva.


Ni tormenta
Ni alta la marea.
Si voy
El pacto será divertirnos.
Y no posponer tu agenda
Ni cancelar tu vida.

Si voy
Tendrás la fácil tarea
De hacerme feliz.
Por dos, por tres días
Con sus noches.
Completas.

Tendrás que ser solidario
Con mis pies cansados
O mis ganas
Simplemente
De no hacer nada.

Y de noche.
En una de esas noches
Vas a cerrar la ventana de tu cuarto.
Y abrir
Las de mi alma.

Y vas a hacerme el amor
Lenta
O rápidamente.
Con la luz encendida
O el soplo de una vela.
Vas a dejarme libre
Para que vuele por tu habitación
O me repliegue.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

sábado 19 de septiembre de 2009

El libro gordo de Petete

"Qué cosa más grande caballero"
Petete, ahora lo que tienes gordo no es el libro.
De eso se trata.
La imagen del cuerpo cavernoso me trastorna.
Y eso. Que tan solo llegué a alimentarme con los ojos.
Y acaso, un tanto, por la boca.
Petete, intento imaginar tus otras facetas
Tu pasión por el conocimiento y por el cine.
Tu profundo amor por los libros.
El entusiasmo por la vida.
Pero tengo el cuerpo cavernoso entre pecho y espalda.
No se trata de un miembro más. Sino de todo un personaje.
El cuerpo de bomberos.
El mástil que sostiene las historias de mis circos.
Fuerte. Fortín. La presencia masculina que dura minutos
O media hora.
Mis hombres nunca han sido castrados.
Pero, al igual que tú.


Se despiden o me abrazan.
Yo debo inventarme finales
Color rosa o melocotón.
Y pienso que alguna vez el cuerpo cavernoso
Ingrese.
Por la puerta de adelante.
Y se yergue. Me atraviese.
Se sacuda.
Me invada. Me fecunde.
Más, aun más, un poco más si es necesario.
Sin prisa.
Sin tener que irse a las dos horas
Sin dejarme
Siempre
Con ganas.
Con las manos vacías.
Como un pájaro
Que debe volar
Yo no quiero convertirme en una jaula, Petete
Pero quizá
Quiero escucharte cantar.
Podrías
Una vez, tan solo.
Dime cuándo.

Mis hombres, Petete
Cortados con el mismo molde
La misma tijera de Batichica
Buenos, compasivos
Pero estoy buscando a alguien
Que me sorprenda
Para variar
*
Tú cuentas con una ventaja
Un valor agregado
Y superficial
Que no me deja respirar en paz.
Lo asocio con la palabra vida
Y la palabra muerte.
Lenta.
Y seguramente
Profunda.

Petete.
Tenias oculto tu secreto
Hasta ayer.
Serías un éxito
Entre mis amigas.

Te harías rico
Y famoso.
Ya tienes clientas, verdad.
A alguien ya se le ocurrió mi idea
Me imagino
Espero que te paguen
Con sexo
O con amor.
Todo vale.
Y anótame en la lista
Hago la fila
Mi cuenta queda saldada
Con estos versos
Y aun
Me quedas debiendo.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

martes 15 de septiembre de 2009

Clark Kent


No es el recuento de besos
Que hicieron falta
O sobraron

No son las horas.
Otra vez
La cita puntual
El compromiso que cierra la tarde
E inaugura la noche.

No son tus besos, una vez más.
La terrible tortura
De saberte ausente
En unos instantes.

No eres tú

Y tampoco
Soy yo.

Pero nos queda el afecto
Por defecto.
Las promesas que
No haremos nunca.
Y que no se necesitan.
Suficiente con el estreno
De película
De horror y de comedia
Aunque, te confieso
Prefiero el género
XXX.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

jueves 10 de septiembre de 2009

Spider - Girl

Para V, always

Atravieso los días pensando en su boca.
La comisura de sus labios
La naturaleza salvaje
De su aliento.

Sus besos
Su barba, áspera
Un refugio en el cuál construir un universo
Posible
Infinito.
Volátil.

Describo formas con mis uñas
Entre su barba.
Piensa que es una caricia
Y cierra los ojos
Y sonríe
Estoy robando su esencia
Su olor
Para la mañana
En la que sin duda
Amanezco sin él
Me deja intacta
En la puerta de mi casa.
Con un suspiro cortado
Con la incertidumbre
De encontrarlo la próxima vez
silvestre
O conectado.

Indago entre mis sueños
Y mis sentimientos
De qué absurda manera me gusta
Qué quiero para él
O con él.
¿Maternidad? ¿Casa?
¿Marido?

Mi futuro con él
Radica en el tiempo
Que se tarde
En acostarse conmigo.

Días. Meses.
Cada minuto cuenta.
Para mi vulva
Para mis ojos.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

jueves 3 de septiembre de 2009

Promesa


Su amor es la sonrisa que acaba de marcharse
A reír a otra parte.

Mi ángel me envía artículos de periódicos
Y mensajes
Intenta cubrirme
Y protegerme
Del caos.
De la brisa. Del viento.

Mi ángel sospecha
Que podría cometer
Enamoramiento
Despertar una mañana
Y pensar en un par de ojos
Ajenos
Lejanos.
Ausentes.

Podría ir en busca de los ojos
Y perder el tiempo
Precioso
De estudiar
Y leer
Y escribir.
Y yo pienso en este amor
Sin alguna novedad.
O martirio.
Un amor ahí, como una plantita
O un gato en el tejado.
Un amor ahí, sin saber
Si viene, si ha salido.
Un amor del que no puede esperarse otra cosa que el saludo
Un amor con nombre
Y apellido
De otra, me imagino.

Un amor que no trae ni sorprende
Que no invita ni ofrece-

Pero no logro ahuyentarlo
De mis pensamientos.
No logro sacudirlo
Ni ponerlo a reciclar.
Prometo por las cenizas de mi muñeca fresita
Dejar que este amor pase de largo
Como los otros
Dejar que este amor sea una noche y un olvido
Dejar que este amor viva su vida
Crezca. Se reinvente.
Prometo
Seguir de largo.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

martes 1 de septiembre de 2009

Requiem for a dream

Der Kuss- Klimt
Mi deseo es un estrépito
Una lluvia torrencial
Una tarde larga
Y oscura.

Mi deseo hace intentos inútiles
Por encontrarte
Dónde estás
Haciendo qué cosas
Recorriendo tu vida
O la de otros.

Mi deseo te busca
Te sospecha
Te declara
Culpable
Condenado a quererme
El próximo viernes
A las 3 de la tarde.

*
Tu amor es la barba
De dos o tres días

Es un gesto de tu boca
O de tus ojos
Tu amor
Es el tiempo inolvidable
De los minutos contigo
Sumados y restados
No llegaron a cinco horas
Y te conozco
Hace medio día.

Tu amor es esta sensación
De crimen o de pérdida
De ausencia
De olvido.

Tu amor son las líneas de mi mano derecha
El abrazo interminable
Por qué debimos separarnos
Y decirnos adiós.
Hasta pronto
Cuídate mucho.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

domingo 23 de agosto de 2009

Lobo estepario

Para F.
En el sueño te percibo tranquilo
Soberbio.
Una sombra de luz
De inspiración divina
Aunque inconstante.
Me pregunto
Hasta dónde
Y hasta cuándo.

Tu sueño volátil
La respiración agitada
Mitad hombre
Mitad bestia
Debo pretender
Algo que no soy
O que no tengo.

Pero persigo tus pasos
Sobre la nieve
Tu olor esparcido.
La sombra de la noche.

No estás
O eres una presencia

La imagen de lo que fui
Irrecuperable.

Qué haces en esta mañana
Compartiendo tus horas
Con tu perro.

Qué haces mientras yo me desangro
Mi torrente no se detiene.
Qué haces de pie
Frente a la chimenea.

Con una copa de vino.

El camino a ti está lleno de trampas
“de bocadillos de miel envenenados”
Y yo muero de hambre
Y de sed.

Qué haces
Mi autor intelectual
Mi refugio imposible
La cuerda que me saca
Del pozo.

Qué haces
Mi genio indomado
E indomable

Adónde te llevan tus pies
En esta mañana.

Es viernes o domingo
¿Agosto o abril?

Mi estado mental es el de una niña
Con la agudeza de una anciana.

E intento buscar
El punto intermedio
El reflejo del sol
Persigo la ocasión
Y repito tu nombre.
Una, dos. Tres veces
Y no vienes
Y bien sabes que no voy a moverme.
Y si lo hago
Será para alejarme de ti.
*
Cómo conservas el deseo
Y las ganas
De comerme
Y verme mejor.
Sospecho que te acuestas con alguien
Y murmuras mi nombre.
No vayas nunca a gritarlo
No vayan a escucharte los vecinos
O la mujer.

Yo todavía hago grandes esfuerzos
Por renunciar a los recuerdos.
No estoy. No me acuesto con nadie. Aun
Tengo la piel brillante. Sabes.
El cabello desordenado.
Las uñas y los colmillos afilados.
Me preparo para morder
Qué cosa, ¿a quién?

La ceremonia empieza mañana
Y no incluye lista de invitados
Ni buffet
Se disfruta el festín de la caza
Y la orgía de los enanos.
Y el baile de los gordos.
Y la música
De los niños.
De cinco años.

Un recital para morirse.
Te enviaré una copia
O subiré el video en youtube
Mientras tanto
Atravieso la mañana
Que me aleja de ti.
Mientras tú cierras la ventana
Y te escondes del ruido del mundo
De tu propia libertad.
En tu casa nada puede agobiarte
Acaso la cuenta de la luz
O de la puta
Que te comparte por horas.

Toc – toc
Anuncia la visita
Y no es la cigüeña
Ni una ancheta con misifú
La mujer viene por más
Está ebria
Te desea igual que yo.
Quiere sexo sin protección.
Sexo seguro
Con el lobo estepario.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

jueves 13 de agosto de 2009

"Amelie"

El amor verdadero no era el cazador de instantáneas y fotogramas, mi querida Amelie. Pero te enamoraste a primera vista e iniciaste esa lucha, esa batalla campal por llevarlo a la cama. No era la falta de amor, Amelie, no era la soledad ni París, ni la larga lista de personajes disfuncionales y maniáticos. Nadie normal en tu perímetro. Los mismos clientes una y otra vez con su descarga de obsesiones, analgésicos o alcohol. Un pequeño recorrido por los hombres que te rodearon. ¿No se te ocurre nadie? El héroe de la película era el calvo. Cámbiale la ropa y los converse.
Hubiese preferido para ti, Amelie, la vida de Nino. El trabajo en la tienda porno. Y algunas horas en la semana en el oficio de aterrorizar a los pasajeros del tren del terror. Nino no era un hombre satisfecho. Ni siquiera feliz. Ingenuo, quizá fugaz. Aunque el calvo apareció pocas veces estremeció tu vida. Qué tal una cita con el calvo en el café. No tendrías que gastar tiempo y horas de rodaje para que tu muchacho descifrara el misterio. El calvo, Amelie, luego de años de seguirte una y otra vez en la película de tu vida. Tuve también un mal pensamiento con el ayudante de la frutería- Pero lo descarté en el acto. Aunque hubiese sido divertida una aventura a domicilio. Vuelvo a la cita con el calvo. En el café, cómo se llamaba, ¿alguien lo sabe?

El fabuloso destino de Amelie Poulain el título original en francés. Tú destino fabuloso ¿El recolector de fotos tamaño carné? Jamás, Amelie. Ya es un logro situarte en París. Ya es un logro que tengas un empleo. Pero algo no estaba completo, Amelie. Tu inocencia perturbadora también tenía una pizca de insensatez. Tú vida hacía afuera. El entorno, cada vecino de tu edificio. Los clientes del café, tu padre. El gnomo. El gato…
¿A qué jugabas en ese cosmos? Cuáles eran tus opciones, ¿las tenías? Cuáles eran tus pasiones; la bondad. La persecución. Pensabas que el amor podría construirse a base de pequeños detalles. ¿Cómo un puzzle?
O el recorrido de un mapa para encontrar un tesoro. Tú eras el tesoro, Amelie.
Y el calvo lo supo en un click. Pero ahí hubiese acabado el éxito de taquilla. Y el recuento de horas que llevo viéndote lucirte una y otra vez. Fantástica Amelie. Fabulosa. Solo Amelie como te titularon en castellano. Sin fabular. Sin destinarte a nada. Tu historia sirvió para que las mujeres pensaran que en efecto, el príncipe azul puede aparecer en cualquier momento. Y ayudarle en el proceso de hacérselo saber. Tú lo hiciste, mágica y adorablemente. Pero qué esfuerzo monumental. En la vida real las mujeres envían mensajes de texto o emails. Un desgaste para conquistar al galán. Era suficiente con darle tu nombre y número de teléfono. Y tomar tu bolso, ponerte tus zapatos y salir de casza.
Karim Quiroga
Superhéroes animados
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

miércoles 5 de agosto de 2009

Serpientes de fuego

- water serpents by Gustav Klimt -
Dónde estará el amor que vendrá a salvarme
A redimirme
Lo espero de pie
Junto al precipicio
Los ojos vendados
Las manos vacías

He esperado al amor
En la penumbra.
Hasta el amanecer
Hasta la primavera
Y el otoño
Otra vez
Y el amor ya no es una sombra
O un murmullo
El eco de una voz

El amor se me aparece
En forma de ángeles
Cotidianos
Alguien ofrece una sonrisa
O una rosa
Alguien pregunta cómo estoy
O qué necesito
Sin esperar, supongo,
Nada a cambio.

Alguien me lee
O me escribe
Alguien pregunta, otra vez
Si estoy bien
Si necesito algo.
¿Algo cómo qué?
Reconsidero la oferta

Y la guardo para más tarde
O para mañana.

Algo cómo qué
Por ejemplo

Una mujer sin novio
Y sin amigos.
En casa de sus padres, aun
Todavía.

Una mujer que no encuentra
Lugar al que asirse
O una boca para besar.
Una mujer que espera
Todo
Y termina vacía
Se entrega
A cambio de nada.
Dar. Dar. Dar.
Dar el alma si es preciso.
Y qué queda para mí
¿Qué me queda?
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

miércoles 29 de julio de 2009

Radar

Una especie de instinto
De radar
Superficial y macabro
Para detectar
Especímenes
Faltos de afecto
Carentes de intimidad
Propensos a no mostrar
Sus verdaderas intenciones
O a exponerlas
En la primera noche.
Casualmente
Invariablemente.
Especímenes
Que piden todo o nada.
Esto es lo que hay.
Se toma o se deja.

Ellos lo toman.
Nunca dicen no
Nunca dicen no quiero.

Especímenes
Funámbulos
Y a veces letrados
O del ámbito
Administrativo y/o financiero.

No se si es peor lidiar con los números
O con las palabras.

Mi radar encuentra
A miles, a kilómetros a la redonda
Hombres que saldrán corriendo
Que huirán en la primera noche.
No dejarán su número telefónico
O dirección
No habrá forma de contactarlos
O de enviarles un email
Se perderán dulcemente
Entre las sombras.
Igual
Casi de la misma forma
Como llegaron.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

martes 28 de julio de 2009

En la cuerda floja

Asatte no Houkou
Mi deseo por ti es extraño
Fértil
Desproporcionado.
Una sensación de embriaguez
Y humedad.
Una percepción de hacer el ridículo
De mostrarme en evidencia.
De hablar en otro idioma

No me reconozco.
Te cuento las historias que
No le contaría ni a mi perro
Ni a mi fantasma detrás del espejo

Es como si hablara conmigo misma
Y no me doy cuenta.
Lo peor
Es que me siento
Realmente observada
O analizada
Puesta a prueba
En el escenario
Una especie de casting amoroso

Quién eres y qué sabes hacer.
No estoy acostumbrada a este tipo de
Representaciones
Acaso cuando era adolescente.
Entonces me comporto de la misma forma.
Hablo igual que hace quince años
En la primera fiesta
A la que asistí un viernes
Por la noche.
Todo el mundo
Busca su pareja.
Y yo no sabía bailar.
Lo único que pudo salvarme
Fue conversar acerca de asuntos
Sin importancia
Contados como si fueran
Crímenes de estado.

Pero ahora mi audiencia
Eres tú únicamente.

*
No se qué decir.
No se cómo comportarme
De qué manera cruzar las piernas
O juntar las manos
No se de qué forma demostrar interés
Si fruncir el ceño
Y fingir admiración por todo lo que dices.
Luego me toca el turno
De enseñar mis cartas.
Pero no tengo juego.
No en este comienzo
De drama o comedia
No sin saber de antemano
Si te gusto.
Me asomo a un precipicio
Sin sombrilla
Y sin tenis para correr.
Y las alas
Cortas aún.

Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

sábado 25 de julio de 2009

El alma ya no vuela hacia la ventana

The tree of life by Gustav Klimt
Para X-V

Con los años ya no es una aventura
Hacer el amor
Sucede algo más en la entrega.
Apasionada, acalorada.

El alma queda flotando.
Detenida.
El alma ya no vuela hacia la ventana
En busca de otros aires.

Se aprisiona
O se lamenta.
Hacer el amor ya no es esa premura
En busca de un preservativo
O de dos.
Ya no te importa
Ya no te queda toda la vida.
Tan solo esos instantes.
Atesorables.

*

Su amor
Es la única esperanza de un sábado
Al caer la tarde.
Su amor es no tener que salir a hacer las compras
En el supermercado
No llenar los espacios vacios
O el crucigrama de los domingos.
Su amor es no aceptar la invitación
A almorzar de mis abuelos
O a cenar,
De mi tía.

*
Creces y el corazón se debilita.
Se muere de tristeza o de alegría.
Se pierde en la espera de una llamada
O de una carta.
El amor desaparece tan rápido como llegó
O no le importa.
El amor está en otro cuento.
Vive otras historias
Pienso en el tipo de mujeres que lo rodean
Ojalá feas.

Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

viernes 24 de julio de 2009

No soy yo la mujer que atraviesa desnuda el corredor de tu casa

Danaé by Gustav Klimt

Me encanta la imagen de mí que veo en tus ojos.
La luz. La diversidad.
La mujer libre. Y sin cadenas.
Me encanta tu sonrisa.
La longitud de los dientes.

Me encanta este amor de adolescentes
De niños que empiezan a conocerse
Y a descubrirse.
Tu mano se acerca a mis piernas.
Casi sin querer
Casi torpemente.
La proximidad de la tormenta.
Duermo contigo y el mar me atraviesa
Y me fecunda.
Y no pienso en mí
No se ni quién soy
Ni me importa demasiado.

Duermo dulcemente
Liviana.
Casi transparente

No soy yo la mujer que atraviesa desnuda
El corredor de tu casa.
No soy yo la mujer que se mira en el espejo
No es mi piel
Es otro cuerpo
Soy otra
Que apenas conozco
O deliro.
*
El cabello suelto
Desordenado
Siento que acabo de nacer
Pero soy muy adulta.
Y te observo
Confundo la candidez
Con inocencia
Confundo tu ternura
Confío que hay amor
Escondido en el placer.
No espero nada de ti
Salvo otro beso.

Porque tu beso
Pudo trastornarme
Te hubieras evitado
El gasto de todo el alcohol
Que ingerimos.

*
Me sabes a vodka
A campo
A ducha antes de dormir
A poema a medio leer.

Me sabes a nervadura
A posesión
A flor abierta
O mosquito
Entras. Te muerdo
Te devoro en un beso
Quiero verte una vez más
Comprobar el sueño de tus ojos.


*
Tu boca me cuenta cosas
Que tu voz no me dice
Entonces se dónde estuviste
Los años anteriores
Aunque no quisiera
Enterarme de nada perverso
O solitario.

*

Presiento otro tipo de hembra
La mujer que busqué por tanto tiempo
En tantas partes
En todo tipo de lechos
La mujer que se levanta
Y no mira hacía atrás
Que se reconoce en un par de tetas
Y una cintura
Contigo pierdo el volumen
La inmensidad
El color de la piel
Soy una sustancia
Pegajosa y quizá corrosiva

Soy un halo de luz
Invertebrada.
Un quejido o una sonrisa
Constante.

Tu amor dulcificado
Parecido a lo que entrego.
Al deseo que me llena
Y me aprisiona

Tu amor es la puerta multicolor
La salida del sol
Mi sueño y mi fantasía del mar

Tu amor
Déjame ver hasta dónde es capaz de llevarme
El deseo
Hasta qué precipicio me lleva tu boca.

Adónde vas sin mí
Adónde podrían llevarte tus pies que no sea a mí casa.
O a mi cama.
Adónde podrías ir sin que vaya contigo
O te acompañe
Déjame ver hasta dónde
Podría llevarme el deseo
De tus besos
De tu cuerpo.
Karim Quiroga
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

sábado 18 de julio de 2009

El Principito; héroe de la conmemoración del aniversario de Moneda de Oro Ediciones

El principito gobierna su propio mundo. Se interpone entre el sol y la flor. Recorre, husmea. Atraviesa su territorio en un solo día. Y se acuesta cansado de nada. Su mente es un campo abierto. Una posibilidad manifiesta. El principito abre los ojos y ya es de día. Inicia una nueva jornada igual a las otras. Por el camino encontrará los personajes de siempre. Con las mismas intrigas o tragedias. El zorro se ha quitado la piel y la ha puesto a secar. Desnuda sus propias miserias y está indigesto de sí mismo. El zorro tampoco tiene demasiadas opciones ni ocupaciones. Su destino lo define el rastro de las estrellas y está próximo el paso de un cometa. El principito se acicala para un próximo viaje. Necesita salir del círculo que lo aprisiona y lo cercena. Irá en busca del sol. Y lo enfrentará. Ha escrito durante toda la noche la carta para la flor. No es una misiva de despedida. Ni un poema. Es una historia contada mil veces y vuelta a contar. El principito esboza un mundo distinto al cruzar la frontera. Da valor a lo desconocido. Al espacio y al tiempo que se respira en la otra galaxia. No quiere dejar su trabajo a medias y labora horas extra. Contempla y ofrece el corazón que nadie sabe apreciar. La rosa despliega sus pétalos. Toma una ducha de agua de rocío. Y mira de reojo hacía el sol o directamente. Hasta agotarse o nacer otra vez. El principito recurre a una cápsula para no sentir ni pensar. Y en medio de los sueños obtiene la certeza de los viajes. Renuncia a lo que es o debe ser. Ignora la crítica o las querellas. Y cierra los ojos. Y se tapa los oídos. No quiere escuchar las palabras que no hablen de amor o de sueños. No quiere ser una sombra, o un fantasma o un narrador de cuentos infantiles. Quiere ser el personaje que vuela sobre la cola del cometa, sobre el ala del avión o en medio de las palomas. No busca un mundo feliz. Ni su otra mitad ni el otro lado del sol. Buscará una rosa que no esté concentrada en sí misma y que lo necesite. Alguien que lo requiera como reflejo del sol, como sustancia vital. El principito tiene los pies firmes sobre el planeta B 612. Pero su alma es un estado del ambiente, un cambio climático. Una lluvia torrencial o un relámpago.
Karim Quiroga
Superhéroes animados
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

jueves 9 de julio de 2009

El fugitivo

Para Newsman
Amante a medias. A la mitad. A escondidas. A puerta cerrada o bajo la cama. El fugitivo ingresa por una ventana siempre abierta, para perderse, dos horas después. Aquí no se trata de trayectos o distancias por recorrer. La crucifixión es la espera. Metódica o sanguinaria. En un centro comercial o en una calle. El fugitivo aparece, en auto o a pie. Se detiene y la mujer ingresa. El fugitivo conoce el destino. La mujer lo intuye. O lo celebra. Mira la hora, el cronometro no falla jamás. El fugitivo tiene la barba crecida. Está más flaco que la última vez. Exhausto, cansado de huir. Mira el espejo retrovisor y ahora repara en la mujer que lo acompaña. Más asustada que él. No es fugitiva pero su temor es más terrorífico; el compromiso. El miedo la ataca en la noche. No sabe si telefonear o enviar un email. No sabe si habrá plan de vacaciones todo incluido. El fugitivo va en serio. Es un fugitivo estable. Sin drama ni manías conocidas o por conocer. No toma ni bebe. Tan solo es un tanto psicópata. Su mente es todo un laberinto, sin ruta de escape. El cuerpo del fugitivo es la ruina de la mujer. La debilidad. La obsesión. El pensamiento que se recrea una y otra vez, desnudo o en boxers. Más que sensualidad, el fugitivo ofrece ternura y mordiscos. Una prueba abrumadora y bestial.
Karim Quiroga
Superhéroes animados
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

miércoles 1 de julio de 2009

Bambam



Bambam ofrece paraísos de tranquilidad irresistibles. Y ríos de paz.
Tormentas de algodón, lagrimas de cocodrilo. Su amor es la entrada directa al paraíso, por una ventana. Su amor, cotidiano. Discovery channel y los Simpson, todas las noches. Bambam conoce la programación de memoria. Es predecible hasta las cinco de la tarde. De noche Bambam es el hombre increíble. La habitación de los espejos con vista a la montaña. Y yo voy tras él hasta donde puedo caminar sin cansarme o astillarme los pies. Bambam ingresa a una cueva de la que saldrá dos horas más tarde, lleno de sudor. Se ejercita fuera de casa. Y de regreso, Bambam está exhausto y hambriento, devora todo lo que aparezca, incluyéndome. Necesita saciarse. Jamás se acuesta sin cenar o sin inyectarse analgésicos. Dormirá diez o doce horas para levantarse a trotar y a montar bicicleta. Desayuna cinco claras de huevo y una docena de salchichas. Está a dieta. Toma yogurt y cereal. Bebe dos litros de agua. Y se acuesta a dormir otra vez, necesita reponerse, respirar. Sacrifica las horas de estudio y de lectura, las tertulias y los chats y a cambio, Bambam se entrega en cuerpo únicamente a sí mismo. Yo intento atravesarme en ese trayecto de arena y sal. Pero el espacio es estrecho, reducido a su mínima expresión. Bambam se regocija, sonríe tontamente feliz, absurdamente perfecto.
Karim Quiroga
Superhéroes animados
Derechos Reservados © Moneda de Oro Ediciones

miércoles 24 de junio de 2009

Tea for one

Por qué el amor debe ser una dificultad o un nudo en la garganta. Por qué no existe tiempo ni espacio para querernos. Por qué tu amor no pudo convertirse en una posibilidad manifiesta. En una ocasión. Por qué requiero guardar silencio para enumerar tus virtudes. No recuerdo el color de tus ojos. El tono de tu voz.

A punto de terminar este capítulo. De escribir el punto final.
No va más, señoras y señores. No habrá función está noche.
Prometo devolver el dinero de las entradas. Una por una.
Ya nadie podrá arriesgarse a aplaudir o sugerir. Se acaban las apuestas.
El amor teatral con dos protagonistas antagónicos y periféricos.
Prefiero seguir escribiendo monólogos. Solitaria. Deliberadamente.
Ofreciendo mí afecto, de vez en cuando o por una vez.
Prefiero la línea teatral que se mueve a mi ritmo, a mi propia, única danza.
Y no esperar tus movimientos. Bruscos o inequívocos.

No necesito el amor que no me ofrece más de 200 palabras por semana. Contadas y calibradas. No necesito al amor que no me lleva a las fiestas. Ni me cierra los ojos para dormir. No necesito al amor que se busca a sí mismo, y no se encuentra. Que necesita tiempo. Qué está en crisis de los treinta o de los cuarenta. No necesito a ese amor que se inventa promesas de papel y de circo. Un amor domesticado. Rebelde a medias. Un amor que no me llama ni me promete. Ni me ofrece. Un amor que pide fidelidad y compromiso. Requiere virtud y lapso de tiempo. Y me estoy cansando verdaderamente de actuar como santa. De jugar a la frialdad. Y al distanciamiento. De cerrar la boca y apretar las muelas. Y no abrir las piernas. Me estoy cansando verdaderamente, de una experiencia de mártir, que no necesito. Y de lealtad ignoro si de doble vía. El amor quiere que lo espere, virtuosa y complacida. Con el almíbar en flor. Con el deseo a punto. Y yo estoy a punto de entregarme, en cuanto chasque los dedos. A punto de ofrecerme al primero que lo pida. Y hay una fila. A punto. Casi, a punto. Entonces tu amor lo guardaré en la memoria o me servirá de vez en cuando, como fantasía, como ejemplo no digno de imitar o repetir.
Karim Quiroga
Superhéroes animados
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jueves 18 de junio de 2009

Dino

Dino ignoraba que era una mascota. Disputaba el quinto lugar con el gato. Pero Dino opinaba sin abrir la boca. Parado en dos patas. Con el cuello estirado, imprescindible en cada capítulo. Dino nunca tuvo vida propia más allá de Piedradura. No lo llevaron cuando fueron a Rocaplaya. Quizá Dino cumplía una especie de karma. Si Dino hablara Pedro no sería el centro del show. Si dijera todo lo que sabe…
Vilma estuvo a punto de abandonar a Pedro muchas veces. Su plan incluía a Betty. Huirían luego que los esposos salieran a trabajar. Ese día servirían el desayuno como todos los días. Entregarían la lonchera con el almuerzo y saldrían corriendo en busca de la maleta, escondida bajo la cama. Pero era demasiado drama. Y quizá el televidente ochentero no estaría listo para considerar las aventuras de dos señoras que se liberan. (Ver Thelma & Louise). Era necesario persistir en una familia común. Sin mayores sobresaltos. Y Dino. El dinosaurio alimentado con biberón y leche de tigra. La mascota que divierte y protege la entrada al hogar. Al final Dino se salía con la suya. Vilma lo consentía y lo llenaba de caricias y afecto. Al cavernícola le daba de comer. Suficiente con llenarle la barriga y prenderle el rocatv. Pedro dormido era el marido perfecto. Vilma se tapa los oídos con algodón para no escuchar sus ronquidos. Y se permite soñar, aun, entre las piedras.
Karim Quiroga
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miércoles 10 de junio de 2009

Kruela Devil

Kruela es el inicio de la tormenta, la arbitrariedad. El auspicio para perros, lleno de trampas. Ellos corren, luchan por su vida y ella los alcanza. Chillan. Un ladrido antes de perecer. El llanto de los chandosos puede escucharse a metros a la redonda. No hay sálvese quien pueda. El matadero se oculta tras una sonrisa de oreja a oreja. Kruela sonríe y ofrece un vecindario de dientes relucientes y perfectos. La piel de los dálmatas servirá como frazada. O tapete, persa, para que Kruela se entregue, cada noche a alguno de sus amantes. Kruela siempre estará arriba para divisar por la ventana los posibles intrusos, los sospechosos de siempre. Sabe que la siguen. Es consciente del odio que despierta a su paso. O pánico. En todo caso habrá un amante que será eliminado en el alba. Kruela no escucha lamentos de terror ni de clemencia. Tomará un baño mientras su criado hace el trabajo sucio. El negocio de la peletería es salvaje y perverso. Pero Kruela afirma en las entrevistas que alguien tiene que hacerlo. Ella no se ensucia las manos. No va a untarse de sangre aunque le encanta el sabor y el rojo es su preferido. Tanto como el salmón, la carne fresca y las cerezas al marrasquino. Kruela bebe un Martini antes de dormir. Los lobos aúllan sobre los cerros. Y Kruela está dispuesta a entregarse a los sueños en los que sus mascotas la persiguen y la alcanzan. La matan lentamente a punta de lengüetazos. Kruela no soporta el aliento ni la cercanía animal. Los ojos que no van a mirarla con furia sino con lástima.
Karim Quiroga
Superhéroes animados
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viernes 5 de junio de 2009

Pitufina


Pitufina no tiene amigas. Está rodeada de pitufos que le ofrecen compañía y afecto. La rodean. La complacen. Pero Pitufina no quiere ser tratada como una igual. Además de las diferencias físicas, Pitufina experimenta otras necesidades. Pitufina se entrega a los sueños, su única manera de obtener libertad. Y está atenta a cualquier movimiento de los pitufos. Indaga el lenguaje amoroso. No hay palabras. Solo puede ir recolectando caricias que por las noches se conviertan en una sola.
Sueña ser penetrada. Amada, pero el cuarto está oscuro, no alcanza a ver la cara del pitufo que ingresa e invade. Se apropia del territorio y al otro día, durante el desayuno, Pitufina busca sin éxito a un sospechoso. Todos tienen el mismo tono de piel. Azul, intenso. Todos se bañan con agua de río, con jabón de la tierra. Es imposible describir el olor del pitufo que atraviesa la noche. Tiene la sensación, en los labios. Un sabor etéreo. Fuego y pasión. Los labios de su amante son agrestes. Observa al culpable de su turbación. Lo busca infructuosamente. De día, se esconde entre la masa. Es uno más. No quiere una relación. No ofrece paraísos perdidos, no le dice al oído que huyan. O que se enfrenten a la verdad. Pitufina se hace preguntas sin respuesta. Pero por la noche se entrega. Deja las palabras en el aguamanil. Y cierra la boca, tan solo la abre para sellar los labios del amante pitufo. Pitufina va en busca de consejo pero guarda silencio. Se enfrenta a la verdad que es mejor ignorar. Pitufina pide a Fortachón que resguarde su cuarto. Le dice que está en peligro, que la proteja. Fortachón se queda dormido. Pero en la segunda noche lo despierta el ruido de movimientos sobre la cama. Pitufina gime o se queja, grita y Fortachón se prepara para derribar la puerta. Está a dos segundos de descubrir lo inevitable. Pero Pitufina da un aviso de alerta. El pitufo desconocido salta por la ventana. Y el misterio sigue. Por una noche más, otro día más en la aldea de los Smurfs.
Karim Quiroga
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domingo 31 de mayo de 2009

El hada madrina de Pinocho


Tú amor es la odisea en el espacio, la expropiación. Las miles de horas de recuerdo.
De qué me sirve tu amor, qué hago con él. Estorba en todas partes. No tengo dónde ponerlo. Me arropo con él y me asfixio. Prescindo. Me alejo tanto como puedo o me escondo bajo la cama. Mi mundo se empieza a cerrar. El pequeño círculo. No estoy en el ojo del huracán. Ni el centro de la tormenta. Ni siquiera al inicio de la lluvia. La mañana me encuentra despierta. Insomne. Contando letras. Entre sueños apareció el titulo de un nuevo libro. Y lo olvidé. También soñé el número de la lotería. Terminaba en dos, tres, cuatro, cinco o seis.

De qué sirvieron todas las promesas de amor eterno. No despego mis pies de la tierra no puedo volar. Tu amor me llevaba por los aires. Por encima del mar. Navegaba o levitaba.
Karim Quiroga
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martes 26 de mayo de 2009

Hannibal Lecter


Gaspard Ulliel
La belleza tiene que tener algún tipo de perversión, dolorosa.
Agridulce. Debe tener el cabello negro. La piel blanca. Y los ojos pequeños. Hannibal come carne humana con la misma boca con la que besa.
No sonríe. Juega al serio. Al inasible. Al niño martirizado. Necesitado de amor, de afecto, y la mujer entregará todo lo que tiene. Ofrecerá el alma si es preciso para que sonría o sea feliz. El amor no puede darse entre dos iguales. Alguien tiene que tener un vacío que ocupará la belleza. La belleza abre la boca y ordena. El amor corre en busca de los deseos. La belleza pide algo que el amor no puede ofrecer. El amor se desespera. Se desangra. Es posible que la belleza encuentre a una mujer de su misma clase en una fiesta. Se amarán profundamente pero la belleza necesita que el amor se convierta en un riesgo, en una frontera o en un recurso para convertirse en alguien que no es- La belleza, se siente feliz en su piel pero al mismo tiempo se trata de una tortura. Nadie quiere escucharlo. A nadie le importarán sus historias. Sus cálculos mentales o matemáticos. No será un científico ni un hombre letrado. Aprenderá diferentes idiomas durante sus encuentros. La belleza no necesita amar porque se basta a sí mismo. Es suficiente mirarse al espejo para enamorarse.
Abre. Cierra los ojos. La belleza es perfecta por cualquier parte por donde se mire. Un testimonio de Dios en la tierra. La genética. Los cromosomas y la conjunción perfecta de los planetas a la hora, día, lugar y fecha de su nacimiento.
La belleza genera todo tipo de envidias. Se odia o se venera.
Su misión consiste en ofrecer. El gesto. Labios carnosos y nariz recta. La belleza nunca tendrá sinusitis, ni asma. Los ojos hinchados nada más serán resultado de la falta de sueño. Y la ojera, la protuberancia feliz. La lozanía demoledora. El mordisco en la mejilla o la pérdida de conciencia. El gesto que desnuda y cohíbe.
Karim Quiroga
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domingo 24 de mayo de 2009

Cenicienta Kitty



Para Barbie & Friends
Cenicienta creía que el amor dominaba su vida. “Solo de las horas cortas o largas del amor, rige su vida” (Ver Hello Kitty)

El amor no basta. Ni dura para siempre. No es infinito. No es una constante. Cenicienta estuvo varios días a la espera del amor, y se murió de tristeza. Fue de compras. Fue a la peluquería. Fue a cine. Fue a tomar martinis los sábados a las seis. Y el amor nunca apareció ni dijo presente. No llamó por teléfono. No mandó un email. No envío un recado con una paloma. Ella se asomó varias veces por la ventana. Pero veía golondrinas o murciélagos. Nadie envió una razón. Ni una carta. El amor no mandó un carruaje con cochero vestido de frac. Ni tiquetes electrónicos para encontrarse en un pueblo o en una isla.

El amor de Cenicienta no duró más de cinco minutos, acaso debía durar toda la vida. Y entre tanto Cenicienta soñó un castillo y una vida en común, soñó largas caminatas por el bosque o fiestas intensas, sobreviviendo a punta de red bull, hasta la madrugada, inconsciente, perturbada, ebria, completamente feliz. Pero el amor no estuvo en ninguno de los convites. Cenicienta bailó hasta que se le quemaron los pies. Y ahora Cenicienta debe perder la memoria, y olvidar. El amor es buscar al siguiente. Next.

*
Se trataba de una propuesta que era preciso aceptar o desechar. Pero cometió dos errores imperdonables: perdió la zapatilla y dijo que sí. Abrió los ojos y las piernas, aceptó el compromiso, la devoción. A Cenicienta le vendieron un cuento chino, de mil pesos. Y se lo tragó, todo, integro. Hasta la última gota.

Cenicienta aguarda, duerme, pero no quiere dormir, ama pero no quiere amar. Espera pero no quiere esperar. Cenicienta irá en busca de sus sueños. Y al amor, está vez, va a darle la oportunidad de mandar una paloma. O varias.
Karim Quiroga
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jueves 21 de mayo de 2009

Ken

Foto: Joe Mabel
Eres el marido metrosexual de la Barbie. El Kevin Federline de la historia. Una imagen para una foto. La apariencia ideal. No envejece. No trabaja. Dos horas en el gimnasio de la Barbie y toda la mañana en la piscina. El Ken ama las parrillas al aire libre. Todo lo que suene a sol. A voleibol en la playa y bronceador. A la hora del almuerzo Ken se pone el delantal para ingresar a la cocina de la Barbie. Todos los accesorios se venden por separado. Prepara la comida. Es decir, saca alimentos de la nevera de la Barbie y los pone a calentar en el micro de la Barbie. Comen penne a la carbonara y Barbie ya lleva seis horas trabajando. Ha recibido la visita del estilista. La diseñadora. La psicoanalista del french poodle. Prueba de maquillaje y vestido. Y fotografías para una campaña de ropa de dormir. Barbie recibe un masaje oriental. Está cansada. Agotada. Los hijos de la Barbie regresan de la escuela. Tienen nanny británica y Barbie les pide que sonrían para la foto. Los niños tienen los dientes blancos y libres de caries. Les hicieron tratamiento en la misma clínica que a sus papás. Barbie & Ken duermen juntos para concebir hijos perfectos. Por la noche Ken recorre la zona VIP de todos los bares de la ciudad. Bebe, fuma. Es feliz agazapado en el brillo de las luces color neón. Entre tanto Barbie se preocupa por las finanzas. Debe cancelar el sueldo de un centenar. Y la Bratz está punteando las ventas. Se odian a muerte. No pueden verse ni en pepe ganga. Pero son la cara y sello de una misma obsesión. Barbie no tiene dignidad. Ni tiene memoria. Pero reconoce a kilómetros los quilates de un diamante. Entre tanto a Ken le hace falta lo que le sobra a Pinocho y no es la nariz. Todos los accesorios se venden en empaque individual aunque se trata de muñecos en serie.
Karim Quiroga
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miércoles 20 de mayo de 2009

Pinocho y Pepe Grillo

Para Mafalda
El corazón y la conciencia en pelea a muerte. Una lucha frontal interminable y maniática.
Pinocho procesa la información que entra por un oído y sale por el otro. Irremediablemente. Pepe Grillo lo sigue. La locura bestial consiste en repetir una acción una y otra vez, esperando una respuesta distinta. La metodología que no lleva a ningún lugar. La bala perdida. La fuerza y el arrojo que se hunden en el vacío.
No hay fronteras accesibles. El amor es una golondrina. Un ave. Está vez es Pinocho quien abre lo ojos. Y observa. No necesita decir ninguna mentira para que le crezca la nariz. Le crece inevitablemente cuando se excita, varias veces al día. O en la madrugada. Pinocho tiene sueños húmedos y volátiles. Siempre alguien lo lleva. Lo hala. En el último sueño Pinocho viaja en un auto conducido por una mujer. Atraviesan un túnel y Pinocho abre de nuevo los ojos. Tiene la conciencia tranquila y la nariz erecta.
Karim Quiroga
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domingo 17 de mayo de 2009

El amor de Cenicienta

Tú amor es una novedad para la Cenicienta. Ni príncipe ni batracio.
Ni caballo alado. Ni golondrinas. Ni zapatilla abandonada sobre la escalinata.
Ni hada madrina. Bueno, sí.
Pero estaba durmiendo.

Tu amor irrumpe mis sueños. Me despierto ebria. Borracha de ti.
Segura de nada. Pero llena. Venturosa.
Con la facultad, el poder extraño de llorar o reír al mismo tiempo.
No domino mi estado de ánimo, escasamente, mis pies.
Ignoro de qué forma me presento en la oficina. Cómo puedo concentrarme.
Cómo puedo vivir. Cómo es que no me han encerrado en un manicomio.
Ignoro de qué lado sale el sol. A qué hora me levanto. Qué día es. Dónde vivo.
Pierdo la capacidad analítica, el raciocino. Todo el mundo me cae bien. No tengo enemigos.
Te conocí un día como hoy. Un domingo.

No hubo fiesta. No hubo cóctel. No estaba peinada. Ni decentemente vestida.
Usaba mi ropa de dormir, de ejercitarme, de ir a trotar.
¿Dónde estaba mi hada madrina en ese minuto?

No había orquesta ni música de alas. No hubo zapatillas. Tenía puestas mis chanclas.
No había buffet.
Y el amor se presentó. Yo balbucee mi nombre. Mis labios se movieron, me quedé sorda. Y de alguna forma, ciega.
Karim Quiroga
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